La I+D en España: crecimiento sólido, pero aún insuficiente 

La I+D en España vive un momento de expansión significativo. En 2024 alcanzó un récord histórico de 23.931 millones de euros, con un crecimiento del 15,8%, el mayor desde 2006. Aun así, este esfuerzo representa solo el 1,5% del PIB, lejos del objetivo del 2,12% fijado para 2027, lo que demuestra que queda camino por recorrer para situarnos al nivel de las economías europeas más avanzadas. 

El sector empresarial está impulsando este crecimiento. Con 13.405 millones de euros de inversión privada y un aumento acumulado del 60% desde 2008, las empresas españolas están adoptando un rol cada vez más protagonista en el ecosistema de innovación, acercándonos al modelo europeo donde la empresa es el motor principal de la I+D. 

El dinamismo se reparte por sectores y territorios. La inversión en I+D en el conjunto servicios crece un 7,8%, por encima de la industria (+3,4%), aunque esta última concentra aún más del 44,4% de toda la inversión, destacando áreas como productos informáticos, electrónicos y ópticos, vehículos de motor e industrias extractivas. Territorialmente, la mayoría de las comunidades autónomas avanzan, liderando en la variación porcentual de la inversión en I+D Navarra, Madrid, Murcia, Galicia y Asturias. 

No obstante, persisten desafíos estructurales que condicionan la capacidad de las empresas para sostener proyectos de innovación a largo plazo. Destacan la escasez de talento especializado, la presión por obtener resultados inmediatos y las dificultades de financiación

Un incentivo potente que España aún no aprovecha: las deducciones fiscales por I+D+i 

Las deducciones fiscales son uno de los instrumentos más potentes y flexibles del sistema español de apoyo a la innovación. Reguladas en el artículo 35 de la Ley 27/2014, permiten reducir la cuota del Impuesto sobre Sociedades gracias a los gastos asociados a actividades de investigación, desarrollo e innovación tecnológica. 

Los porcentajes de deducción son especialmente atractivos: 

  • 25% de deducción sobre los gastos de I+D. 
  • 42% para el exceso respecto a la media de los dos ejercicios anteriores. 
  • 17% adicional por personal investigador dedicado en exclusiva. 
  • 8% en inversiones en inmovilizado afecto a I+D. 
  • 12% para actividades de Innovación Tecnológica. 

Además, pueden acumularse durante 18 años y, en ciertos casos, monetizarse vía cash back, convirtiendo la deducción en financiación directa. 

Sin embargo, este incentivo está claramente infrautilizado. En 2022 se generaron 1.081,7 millones de euros en deducciones, pero solo se aplicó el 60%. Desde 2011 las deducciones generadas han crecido un 196%, mientras que las aplicadas lo han hecho un 123%, ampliando así la bolsa de deducciones pendientes.

Esta brecha no responde tanto a la falta de potencial del instrumento como a la dificultad de identificar, cuantificar y aplicar correctamente las deducciones. Por ello, cada vez cobra más importancia disponer de herramientas que permitan realizar una primera aproximación de forma sencilla, como un simulador de deducciones fiscales por I+D+i, que ayude a las empresas a valorar si sus proyectos pueden beneficiarse de este incentivo antes de iniciar un análisis más profundo.

¿Por qué no se aprovechan? 

  • Preferencia por ayudas directas, que aportan financiación anticipada. 
  • Falta de beneficios o de cumplimiento de requisitos para monetizar, lo que excluye a startups y empresas en pérdidas. 
  • Persistencia de una baja cultura de utilización del Informe Motivado Vinculante, pese a que ofrece plena seguridad jurídica. 
  • Percepción de complejidad administrativa, que desincentiva su uso. 

Una oportunidad estratégica para cerrar la brecha entre inversión y retorno 

España está haciendo un esfuerzo significativo en I+D, pero buena parte del potencial económico asociado a esta inversión no llega a materializarse. Las deducciones fiscales por I+D+i representan una de las herramientas más eficaces para impulsar la competitividad empresarial, especialmente en un contexto en el que los costes de la innovación son elevados y la competencia global es intensa. 

Convertir estas deducciones en financiación real requiere visión estratégica, precisión técnica y una gestión documental rigurosa. Y aquí es donde el acompañamiento especializado marca la diferencia. 

WeGrant: convertir la I+D en financiación real 

En este escenario, WeGrant se posiciona como un aliado estratégico para que las empresas aprovechen al máximo los incentivos disponibles, transformando las deducciones en una auténtica palanca de crecimiento. 

Nuestro modelo de acompañamiento es integral y garantiza seguridad, eficiencia y retorno: 

  1. Identificación y diagnóstico estratégico de actividades susceptibles de clasificarse como Investigación, Desarrollo o Innovación Tecnológica. 
  1. Análisis, estructuración y trazabilidad de los gastos vinculados a la I+D+i. 
  1. Redacción de la memoria técnica y preparación completa de la documentación exigida. 
  1. Presentación y seguimiento del expediente, asegurando coherencia técnica y fiscal. 
  1. Optimización del ahorro, explorando alternativas complementarias más allá de las deducciones. 

Además, gestionamos la certificación técnica y el Informe Motivado Vinculante (IMV) con entidades acreditadas, tanto en modalidad anual como plurianual, ofreciendo a las empresas seguridad jurídica plena para aplicar o monetizar sus deducciones sin riesgo. 

En WeGrant transformamos un incentivo complejo y, a menudo, infrautilizado, en una herramienta estratégica para financiar la innovación, reducir la carga fiscal y reforzar la competitividad de las organizaciones.

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